La muerte se lleva a otro cubano digno y la oposición... qué....????

lunes, 9 de mayo de 2011

Hoy no haré comentario, me limito a reproducir lo escrito por Aldo Rosado Tuero y más adelante reproduciré lo que opina la escritora Zoé Valdéz sobre el caso.

Creo que sobran las palabras...

¿Y QUÉ VA A HACER LA OPOSICIÓN ANTE ESTE NUEVO ASESINATO?


A la izquierda: el asesinado, Juan Wilfredo Soto García "El Estudiante". A la derecha el principal represor que lo mantenía bajo vigilancia constante y lo amenazó en varias oportunidades, Héctor de la Fe Freire, esbirro villaclareño.
La bárbara tiranía castrista acaba de asesinar a golpes a otro cubano que no cometió más ningún delito que oponerse pacíficamente a los abusos de este desgobierno. Juan Wilfredo Soto García merece algo más que las eternas palabras de condolencia, que acostumbran los profesionales de la disidencia.
Soto García fue apaleado brutalmente por la policía del régimen, porque los represores llevan muchos años haciendo de las suyas impunemente, sin que a nadie se le ocurra, que ya es hora de comenzar a hacerles saber (CON HECHOS) a los esbirros raulistas, que sus acciones tienen un precio y que muchos de ellos tendrán que comenzar a pagarlo YA.
Debe de llegar la hora en que se sustituyan las plañideras quejas por el accionar de una resistencia que ponga bien en alto el honor de la oposición cubana. Cuando los esbirros y apapipios de la raulada, sepan a ciencia cierta, porque lo sientan en carne propia o en lo que le pase a sus cómplices en el atropello y la canallada, que ellos no son inmunes a la ira del pueblo sojuzgado, lo pensarán dos veces antes de cometer más asesinatos y golpeaduras y muchos de ellos, no participarán en esas bárbaras acciones. Así ha sido siempre. La historia lo demuestra. Los abusadores amparados en la fuerza y la impunidad que da el poder, comienzan a amedrentarse cuando sienten en carne propia y sobre las cabezas de sus amigotes, la amenaza del ojo por ojo y el diente por diente.
No somos bárbaros, ni odiadores, pero cuando de lo que se trata es de allanar el camino a la redención de la patria y la libertad, se imponen métodos drásticos ya probados, porque los esbirros solo respetan a los que demuestran que son capaces de hacer lo que haya que hacer para restaurar el honor de un pueblo mancillado y acobardado.
¿Que son útiles, hasta cierto punto las denuncias ante gobiernos y organismos internacionales--que dicho sea de paso, muchos de esos gobiernos y organismos, usan como papel sanitario esas denuncias--? Hasta cierto punto. Pero al entorno interno, esas denuncias no tienen ningún valor. Estos energúmenos solo entienden la dialéctica de los puños y las pistolas y ya a estas alturas no queda más remedio que acudir a ella, para que se respete a los que luchan por la libertad de Cuba.
El mejor homenaje que se le puede brindar a Juan W. Soto, es la acción dinámica, directa y anónima contra sus victimarios. Lo demás es pura retórica barata de la que se rien los represores y la gerontocracia que dirige el aparato de la tiranía. Las células clandestinas, a castigar el crimen y a los criminales; los opositores conocidos, a llevar al pueblo a las calles, en viril protesta con ellos al frente. ¡Que los cubanos, no somos menos viriles que los árabes y otros pueblos que están demostrando con coraje y con su propia sangre, el temple necesario para salir de las tiranías!

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